En un artículo anterior explicábamos la importancia de la confianza en uno mismo y en el esfuerzo. Esos conceptos también fueron reafirmados en un video de “Minutos de Vedanta”.
Solo se puede ayudar a quien desea ser ayudado. El profesor solo puede ayudar a los que creen en ellos mismos y hacen un esfuerzo adecuado.
Por lo tanto, el primer paso es aceptar la responsabilidad que tengo sobre mí mismo como factor directo en la contribución de mi presente y futuro.
Y segundo, hacer el esfuerzo para conquistar lo que preciso. Y parte de ese esfuerzo lo dedico a mantener sano los instrumentos que me son dados
¿Cuáles son esos instrumentos? Cuerpo, sentidos, mente e intelecto. Parte del éxito depende de la condición de esos instrumentos. Y los instrumentos pueden ser amigos o enemigos.
¿Cómo hago que el cuerpo-mente-sentidos sean mis mejores amigos?
El verso seis de la Bhagavad Gītā dice:
Uno mismo es el amigo de uno mismo
Cuando uno mismo por sí mismo se ha conquistado
cuando no se es dueño de uno mismo
Uno, como un enemigo, es de uno mismo el enemigo.
Conquistado implica la persona que mantiene sanos individualmente y en coordinación el conjunto de los intrumentos.
Si doy al cuerpo cualquier comida, comida sin energía, comida tamásica, comida basura, entonces el cuerpo como instrumento no está bien cuidado. Si hago ejercicio periódicamente y le doy comida que es nutritiva, ahí el cuerpo se hace un amigo porque coopera conmigo para lo que preciso hacer en el día a día.
Los sentidos y mente que siguen una vida caprichosa y que no conoce la diferencia entre libertad y actuar de manera licenciosa, que solo se rige por las fantasías, desde luego no van a ser mis mejores amigos.
Y así cuando el enemigo está en el interior, manejarlo va a ser difícil y entonces el verdadero éxito es la maestría de mí mismo. Y la maestría no es control o supresión de los instrumentos, es mantenerlos sanos individualmente y como decía, en conjunto: coordinarlos porque actúan en equipo. Si hay uno que está sano pero no me ocupo de otro, el esfuerzo de uno va a ser neutralizado por el otro instrumento. Por ejemplo: si la inteligencia decide levantarse a las cinco de la mañana y el cuerpo no es mantenido sano, cuando suene el despertador el cuerpo no va a hacer caso a la inteligencia.
Así, sin maestría de mí mismo, no puedo conseguir nada: ni en el trabajo, en la familia, el entorno social, el país, etc.
Por eso la victoria real no es una victoria sobre el mundo externo sino que es una maestría interior
Es mi decisión elegir si quiero ser mi mejor amigo o mi peor enemigo

