Rendirle homenaje a los valores obligatorios de la vida :no lastimar, ser veraz, no ser vanidoso (ver más sobre valores aquí ) solo de “la boca para afuera” no nos beneficia y si no fíjate lo que le pasó a los loros de este cuento:
Un viejo loro había visto, desde lo alto de un árbol, la proximidad de un cazador. Inmediatamente advirtió a sus compañeros :”¡Tengan cuidado con la red del cazador!“, pero la parvada de loros tontos no miró al suelo para ver la gravedad de la situación. Si lo hubieran hecho hubieran visto que el cazador se aproximaba. Solamente así hubiera sido posible que las palabras que oyeron exclamar al viejo loro establecieran en ellos un significado personal. Pero, en vez de ello, continuaron felizmente trepados al árbol, repitiendo palabras vacías “ Tengan cuidado con la red del cazador, lalala…” que para ellos no tenían significado real. Aún después de haberles caído encima la red y estando completamente atrapados, retorciéndose y luchando inútilmente para escaparse, seguían gritando: “¡tengan cuidado con el cazador lalala…!”.
Cuando digo que son míos ciertos valores cuyo valor real no he podido aún reconocer, me estoy arriesgando a que me suceda lo que a los loros del árbol, cuando repetían inconscientemente aquella prevención. Mis valores, que al principio son forzados, se convertirán en valores personales asimilados solamente si soy yo quien claramente ve el valor que estos valores tienen para mí. Contar con valores éticos asimilados hace que la vida se vuelva más sencilla y que la mente no esté nublada por ningún conflicto.

